
Cristina Colino critica la falta de participación, el desprecio a las alegaciones y un Plan que supone un retroceso en la política pública de vivienda
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El equipo de gobierno del Partido Popular y Vox ha aprobado de forma definitiva el nuevo Plan Municipal de Vivienda del Ayuntamiento de Valladolid sin participación ciudadana y mediante un procedimiento urgente, sacándolo adelante únicamente con sus votos y forzando una tramitación acelerada que ha limitado el debate público.
La concejala de Valladolid Toma la Palabra, Cristina Colino, ha criticado esta aprobación en el pleno municipal, calificando el Plan como un retroceso en la política pública de vivienda y como el reflejo de la “abulia, dejadez y falta de interés” del equipo de gobierno del PP ante la emergencia habitacional que vive la ciudad.
Durante su intervención, Colino ha señalado como primer ejemplo de este retroceso la práctica inexistencia de un proceso real de participación ciudadana. “Que solo tres organizaciones (la Fundación Secretariado Gitano, la Federación de Vecinos Antonio Machado y el grupo municipal Valladolid Toma La Palabra) hayan presentado alegaciones no es un éxito, es un síntoma”, ha afirmado. El propio documento del Plan dedica menos de media página al apartado de participación y no recoge aportaciones de universidades, sindicatos, organizaciones empresariales, colegios profesionales, asociaciones vecinales ni entidades sociales vinculadas al derecho a la vivienda, como Stop Desahucios, Cáritas, Cruz Roja o el Consejo de la Juventud. “Nada. El desierto”, ha resumido la concejala, comparando este proceso con el Plan de 2021, que sí contó con una amplia participación social y técnica.
VTLP ha denunciado también el trato desdeñoso dado a las alegaciones, especialmente a las 44 propuestas concretas presentadas por su grupo municipal. Alegaciones estructuradas en cinco bloques: cambio de modelo, revisión técnica de los programas, incumplimientos del programa electoral del PP, ausencia de respuesta a la crisis habitacional y defectos de procedimiento, que han sido rechazadas casi en su totalidad con respuestas “brevísimas, de formulario y sin argumentación técnica ni legal”.
Colino ha subrayado que ninguna de las 44 alegaciones ha sido rechazada por motivos jurídicos o técnicos, sino únicamente por razones políticas. Entre los ejemplos más llamativos, ha destacado que en al menos 11 respuestas el equipo de gobierno se escuda en que las propuestas “afectan a otras áreas municipales”, incluso al área de Urbanismo. “El Plan de Vivienda debería ser un plan municipal, de todo el Ayuntamiento, no un documento compartimentado para no incomodar a nadie”, ha señalado, calificando este argumento de “absurdo”.
Otro ejemplo concreto del retroceso del Plan es la desconfianza sistemática hacia los inquilinos del parque público de alquiler social, visible en el rechazo de varias alegaciones relacionadas con la protección de las personas beneficiarias de políticas sociales. A ello se suma el rechazo automático de propuestas que implican mayor compromiso presupuestario, como las destinadas a reforzar la compra de vivienda vacía, alegando una supuesta “inviabilidad financiera”, mientras se deja la puerta abierta a estudiar esa viabilidad en otros casos de forma contradictoria.
La concejala de VTLP ha criticado también el uso reiterado del argumento de que “el Plan no es el lugar adecuado” para rechazar propuestas sin entrar a valorarlas, incluso cuando el propio Plan incluye compromisos similares. Como ejemplo, Colino ha citado la implantación de la Red de Calor, recogida en el documento, pero sin priorizar los barrios del Este, pese a su urgencia social.
Especialmente revelador, según Valladolid Toma la Palabra, es que solo se hayan aceptado dos de las 44 alegaciones presentadas, una de ellas, la número 24, correspondiente a una medida incluida en el programa electoral del propio Partido Popular en 2023 y que había desaparecido del Plan: el impulso de fórmulas de permuta para que personas mayores puedan acceder a viviendas con ascensor. “Ha tenido que ser la oposición quien les recuerde un compromiso propio para que finalmente lo incorporen”, ha destacado Colino.
En conclusión, Cristina Colino ha afirmado que el nuevo Plan de Vivienda “demuestra que el equipo de gobierno no cree en la participación, es insensible a la emergencia habitacional y plantea un claro retroceso respecto a planes anteriores”. Por todo ello, Valladolid Toma la Palabra ha votado en contra de su aprobación definitiva y advierte de que seguirá defendiendo una política de vivienda pública, participada y a la altura de las necesidades reales de la ciudad.