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Moción en defensa de los principios y valores democráticos frente a los retrocesos de la extrema derecha


Nota de prensa

“Nuestras instituciones están sufriendo un desgaste democrático muy importante desde que ha entrado la extrema derecha en ellas y en particular en el Gobierno regional y en muchísimos ayuntamientos como el nuestro”, ha defendido la concejala de Valladolid Toma la Palabra, Rocío Anguita, en la presentación de la moción que llevan al Pleno del próximo lunes de la mano del Grupo Municipal Socialista.

“Lo que está ocurriendo es que los valores democráticos se están viendo subyugados y los derechos de muchos colectivos sociales se están viendo relegados, cuando no ignorados”, lamenta Anguita sumándose a la movilización del próximo 10 de febrero impulsado por los sindicados CCOO y UGT y apoyada ya por casi medio centenar de colectivos sociales. Pretenden así “llamar la atención sobre esta situación y defender los valores democráticos que nos han traído hasta aquí y que han permitido desarrollar una sociedad plural, libre y democrática”.

“Nuestra democracia no ha caído del cielo ni ha estado siempre aquí. Muy al contrario, los derechos y las libertades de las que hoy disfrutamos emanan de los sacrificios de una larga e intensa lucha social y política contra la dictadura. En primer lugar, para su conquista, después para su consagración y, finalmente, para su ampliación y mejora. Igual que se ganan, estos derechos y libertades se pierden si no se resguardan de quienes los pretenden recortar o eliminar, es decir, de quienes ansían un retroceso.” Así comienza la moción conjunta del Grupo Municipal Socialista y VTLP, que se debatirá en el pleno del próximo lunes.

“El regreso de la extrema derecha a nuestras instituciones, eso sí, a través de legítimos cauces democráticos, avala precisamente el funcionamiento del sistema del que nos hemos dotado y ensalza las bondades y garantías que ofrece, al tiempo que, paradójicamente, representa una amenaza para éste, en la medida en que sus políticas buscan su paulatino y selectivo desmantelamiento. Esto es lo que está sucediendo en Castilla y León y en Valladolid.

Como en muchas otras partes del mundo, la ultraderecha es autoritaria, rechaza el valor del pluralismo político, deshumaniza al adversario, promueve la ilegalización de otras formaciones políticas, cuestiona la legitimidad de los gobiernos que no son de su signo, instrumentaliza las instituciones que gobierna para confrontar con otras, no duda en señalar a periodistas, e incluso siembra dudas sobre la limpieza de algunos procesos electorales.

El discurso de la ultraderecha es el de la crispación, el odio y el nacional populismo. Niegan la existencia de la violencia de género y la evidencia científica del cambio climático. Promueven la desinformación y manipulan la historia para intentar reescribirla y borrar nuestra memoria histórica. Cargan contra los derechos de las personas más vulnerables, de las inmigrantes o de las LGTBIQ+. Igualmente buscan dividir a las clases trabajadoras y laminar a sus representantes, los sindicatos de clase.

Pero si hay algo que molesta especialmente a la extrema derecha es la Cultura, máximo exponente de la libertad, y por eso procura su control y su censura, tal y como reclamó el vicepresidente de la Junta de Castilla y León respecto a la Seminci y como se ha padecido en no pocos municipios de nuestro país e incluso de nuestra Comunidad Autónoma.

Por esta razón, coincidiendo con la celebración de la gala de los premios Goya en Valladolid, en España debe saberse que nuestra tierra, Valladolid y Castilla y León, está padeciendo estas políticas regresivas y que hay más de 40 colectivos sociales que levantan su voz contra ellas y en defensa de los principios y valores democráticos.

Al igual que en otras Comunidades Autónomas y en más de 140 Ayuntamientos de todo el país, la ultraderecha forma parte de los gobiernos del Ayuntamiento de Valladolid y la Junta de Castilla y León. Su presencia y su papel, sin embargo, no resultan imprescindibles. Con esta elección, el PP renuncia a hacer política y asume la agenda de sus socios, convirtiéndose en el máximo responsable de las consecuencias que acarrean sus decisiones.

Desde hace siete meses nuestra ciudad tiene un alcalde que no emplea la expresión “violencia machista” y que prefiere hablar de “mujeres que han fallecido” en lugar de “asesinadas”. Un gobierno municipal que no participa unido en los actos institucionales en materia de igualdad ni de derechos de las personas con independencia de su identidad y orientación sexual, ni en el reconocimiento a las víctimas del franquismo, y que se dispone a desmantelar el diálogo social.

Un gobierno municipal que ha eliminado la concejalía de igualdad, ha reducido el presupuesto del plan de conciliación e inserción laboral para mujeres víctimas de maltrato y ha dividido de forma absurda el área de Cultura, aplicando recortes en el Teatro Calderón y el Museo Patio Herreriano, al tiempo que ha encarecido el alquiler Laboratorio de las Artes (Lava). Recortes también a la participación ciudadana, a las asociaciones vecinales, culturales y deportivas, a protección civil, a las políticas de vivienda, a bomberos, a infancia, el comercio de proximidad o el medio ambiente.

Un gobierno municipal que atenta contra la salud pública, apostando por incrementar el tráfico en el centro de la ciudad, generando más contaminación, ruido e inseguridad, quitando espacio a peatones y ciclistas y reduciendo la velocidad y calidad del transporte público. Un gobierno municipal que se ha opuesto a la construcción de un Centro de Acogida de Protección Internacional para personas que tienen derecho a asilo.”

Los acuerdos que plantean PSOE y VTLP son los siguientes:

  1. Apoyar las movilizaciones sociales que confluirán el próximo 10 de febrero en nuestra ciudad en defensa de los principios y valores democráticos.

  2. Convocar el Observatorio Municipal de Derechos Humanos.

  3. Rechazar todas las políticas públicas que se puedan desarrollar en este ayuntamiento que supongan el menoscabo de alguno de los derechos humanos.